dilluns, 20 de juliol del 2009

Retroriff: La Orquesta Ganadera Estocástica

Al blog de RETRORIFF.com, espai sobre actualitat musical, en un article publicat per Klamm, trobem una primera traducció de la nota de premsa que havíem ofert en català, (és clar, amb la ingenuïtat que impedia preveure que el projecte pugués interessar gaire lluny del veinat més proper de casa notra ) i una miqueta de crítica ( i de la bona, que sempre és d'agraïr).

Per cert, els tags de la entrada en qüestió, no ho ha ni "música", ni "esquella", ni "ramat", ni "estocàstiica", ni res de semblant. N'hi ha un parell que ens omplen de joia: "catalan", "compemporanea".

A continuació transcrivim l'article i si voleu anar al blog feu clic aquí.



La Orquesta Ganadera Estocástica

Por Klamm |9 de mayo, 2009

Foto de Lluçanès.com

El pasado domingo día 3 de mayo se celebró un concierto muy peculiar en la Fira de la Transhumància de Santa Creu de Jutglar (Osona, Catalunya). Un ganado de ovejas protagonizaron un recital musical con sus cencerros. El experimento suena a tomadura de pelo pero detrás de él hay una interesante reflexión estética. Su artífice Martí Ruiz Carulla pretende reivindicar la musicalidad de los cencerros y potenciar la experiencia estética de nuestros paisajes rurales. Para ello los cencerros ha sido afinados en las notas de la escala pentatónica. Durante la audición las ovejas se movían aleatoriamente mientras eran estimuladas por el flautín del artista.

Antes de hablar de ello hemos esperado unos días para ver si podíamos ver el resultado a través de Youtube. No obstante parece ser que su autor por ahora ha prescindido de compartirlo en internet, quizás para no desvirtuar una experiencia cuya naturaleza es, según su autor: "eminentemente presencial, reclama la experiencia del lugar y de las circunstancias". Y es que a pesar de que la inciativa puede parecer cómica, la declaración de intenciones resulta interesante:

Entendiendo que el sonido de los cencerros tiene un valor musical intrínseco, nos proponemos disponer de un conjunto de cencerros afinados en escalas musicales, propiciando la espontanea aparición y combinación armónica de melodías y contrapuntos. Con esto pretendemos promover una mejora en el placer de la escucha del paisaje sonoro de una forma manifiestamente estética, musical. Así reivindicamos la sonoridad propia del mundo rural y pretendemos ofrecer estímulos para el goce y reflexión en torno al paisaje sonoro. Nos proponemos abrir reflexiones sobre los diversos niveles de escucha del conjunto de los entornos sonoros, recalcando como factor decisivo el papel creativo del oyente en el fenómeno estético, perceptivo.

En realidad se trata de un ambicioso proyecto que pretende establecer diversos ganados musicales en el territorio y ofrecer una agenda de "pastos-conciertos" desde su web oficial. Como ellos mismos declaran, sus referentes artísticos beben del arte conceptual, la escultura sonora de Fontana, la música ambiental y el paisaje sonoro de Cage o Schaeffer, y la música estocástica de Xenakis. Todo esto combinado con actividades que incluyen caminatas sonoras, conferencias sobre arte sonoro, talleres de improvisación musical, etc.

Como apuntaba Màrius Serra al respecto el pasado lunes en el Runrún de La Vanguardia:

Mientras pretendamos seguir consumiendo carne, habrá cencerros, y no está mal que la gente urbana o rural, que aún aprecie el sentido común lo manifieste sin complejos.

El MUNDO: orquesta de ovejas da concierto de cencerros

Seguim trobant el ressò, ara ja petites reverberacions de la presentació del projecte a pàgines castellanes, com aquest article de Quico Alsedo al bloc de EL MUNDO

Val a dir que malgrat una clara voluntat de fer-ne "conyeta" fàcil i simplificadora en un to burlesc epidèrmic, que deu ser l'habitual en l'autor, no arriba a ser ni massa crític en la qüestió de fons. Així doncs, valgui per la publicitat que li fem, ens permetem transcriure el text sencer:

27 de mayo.- Habrá quien piense que hay que estar como un cencerro para organizar un concierto de cencerros. Pero mucho más si son OVEJAS como las de Carmen Sevilla quienes los tocan con sus bamboleantes, mullidos cuellos.

Pero sucedió. Concretamente en Osona, Barcelona. Hace tres semanas.

Diez ovejitas guiadas por un flautista ofrecieron, en la Fira de la Transhumància de Santa Creu de Jutglar, una cósmica exhibición de sinfonismo ovino, como un simpático orfeón LANAR, trufado imagino de balidos e ideado por algún catalufo loco.

¿Loco? En absoluto. Digo: todo sonido puede ser considerado música en esta vida. Empezando por el más potente de todos ellos: el silencio (y no admitiré objeciones al respecto; es una ORDEN).

Pero vamos a los hechos. Quienes se acercaran el pasado 3 de mayo a la feria ganadera de Osona pudieron asistir a un peculiar concierto animal. En un corral, una decena de ovejitas supuestamente irracionales, meneando sobre sus esponjosos CUELLOS varios cencerros afinados en escala pentatónica.

Afuera, un tal Martí Ruiz Carulla, animal supuestamente racional, tocando un FLAUTÍN para estimular a sus particulares concertistas. Alrededor, un público imagino que flipado.

Siempre he asociado el vibrato de Coque Malla al ganado lanar, y en la categoría de castrati ovino creo que caben no sé si Bisbal o Bustamante (ambos). Pero este concierto de ovejas de Osona me parece un entrañable retorno a las insondables raíces sonoras.

Propongo solemnemente (como se hace todo en este su blog) la CREACIÓN de un Grammy animal que cada año premie lo más granado del sector en todo el planeta. Juro solemnemente (...) que me interesaría más escuchar esto que la basura que gana en las categorías humanas.

Leo feliz que el muñidor de la ópera ovina de Osona habita en esas coordenadas: "Reivindicamos la sonoridad propia del mundo rural y pretendemos ofrecer estímulos para la reflexión en torno al paisaje sonoro, recalcando el papel creativo del oyente".

Verborrea postmoderna (nadie es perfecto) que viene a significar que un concierto de ovejas PUEDE molar lo suyo.

Una pena que los impulsores de esta magna iniciativa no hayan colgado un video o así en youtube, porque, dicen siguiendo con la CHÁCHARA, que es una experiencia de "marcado carácter presencial". Que hay que verlo para creerlo, vamos. Esta es la web del rollo.

En fin, cómo molan los animales. A mí me molan cada vez más. Ellos sí que saben vivir, y no nosotros, todo el día enfrascados en bobadas que no van a ningún lado, haciendo chorradas y disimulando. Ellos sí que no disimulan. Son la leche.